Silencio culpable
EDITORIAL
EL PA�S - Opinión - 31-05-2005
La sociedad mediática es asÃ: a veces hay una realidad lacerante que permanece oculta a la vista de todos, pero un dÃa emerge con toda su crudeza y observamos con horror que detrás de un suceso aparentemente excepcional se oculta un ingente caudal de sufrimiento. Asà ocurrió con la muerte en 1997 de Ana Orantes, a la que su marido prendió fuego después de denunciar en televisión que era vÃctima de malos tratos, y asà sucedió con el suicidio de Jokin, el adolescente de 14 años de Hondarribia que se arrojó desde la muralla de la ciudad guipuzcoana en septiembre de 2004, vÃctima de una depresión reactiva a una larga situación de acoso psicológico y malos tratos fÃsicos por parte de sus compañeros de instituto. La misma depresión que llevó a Cristina, una chica de 16, a arrojarse desde un puente de Elda el pasado dÃa 24.
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