“Con los biocombustibles no se ahorran emisiones de CO2″
MÓNICA SALOMONE 12/09/2007
Hartmut Michel, alemán, 59 años, recibió el premio Nobel de Química en 1988 -conjuntamente con Johann Deisenhofer y Robert Huber- por determinar, por cristalografía de rayos X y en una bacteria, el funcionamiento en detalle de la fotosíntesis -la reacción más importante del mundo, según el jurado-. La fotosíntesis utiliza luz solar como fuente de energía para obtener sustancias orgánicas. Michel sigue en el Instituto Max Planck, estudiando la función de enzimas que tienen un papel en la respiración y el metabolismo. En la reunión de premios Nobel celebrada este verano en Lindau (Alemania), Michel no habló de su trabajo sino de una de sus aficiones: los biocombustibles. Según mostró en Lindau, los combustibles de origen vegetal no son una buena opción para combatir el cambio climático: no ahorran emisiones de CO2 y promueven la deforestación de la Amazonia. “No soy el único que dice esto, basta hacer los cálculos para verlo. Sólo que los políticos no quieren escuchar esta idea", dice Michel.
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